sábado, 26 de septiembre de 2009

Un lugar llamado África


*Todo lo que se come sin necesidad
se roba al estómago de los pobres*

Mahatma Gandhi


Un lugar llamado África

“Golpeemos las conciencias”


Las noticias nos trituran,
nos quebranta la estadística,
nos violentan el alma
con crueldad la política.

Cincuenta mil personas nos dicen,
nos cuentan mueren al día,
pongamos en marcha el remedio
que pare esta horrible sangría.

Nos hablan de renta per cápita
del reparto de riquezas,
en tanto sólo unos pocos
sumen al resto en la pobreza.

En algunos pueblos del mundo
es tan cruenta la miseria...
He visto hacer sopa con yuca
y el cuero de una silla vieja,
para hacer caldo con ella.

Golpeemos las conciencias
de quienes manejan los hilos
unidos y con una sola voz
detengamos este genocidio.



© Roberto Santamaría

sábado, 12 de septiembre de 2009

Abuelo, ¿Tú dónde estás?


Este poema es un sentido homenaje a la memoria de todos aquellos
que fueron vilmente asesinados y cuyos cuerpos fueron abandonados en la cuneta
de una carretera, o en una zanja a modo de fosa común.


Abuelo, ¿Tú dónde estás?


Es tormento sin sentido
Ignorar donde quedaron,
aquellos seres queridos
de la memoria olvidados.

Yo no quiero abrir heridas
al hurgar en la memoria,
tan solo deseo saber
dónde están los ignorados,
para rendir homenaje
a sus cuerpos insepultados.

Es derecho inalienable
a nuestros muertos ocultos
con dignidad enterrar,
sus cuerpos aún insepultos.

Abuelo, ¿Tú dónde estás?
Nadie sabe a qué lugar
fueron a parar tus huesos,
yo los quisiera encontrar
enterrarlos cristianamente
para rezarte, sólo por eso…



©Roberto Santamaría

sábado, 5 de septiembre de 2009

Nació con el viento




Nació con el viento,
cuando con sus dedos invisibles
jugueteaba entre las hojas amarillas
arrastrándolas, en torbellinos enloquecidos.

Cuando la tarde del temprano otoño
dejaba de ser dorado verano,
para tornar oloroso y frutal,
como manzanas a punto de caer.

Donde surgió cantarín y fresco
el río, que sería su cuna de agua,
su juguete líquido y fantástico,
en el que construyó transparentes
y altivos palacios de coral.

En las laderas crecieron juntos
y rodaron juguetones hasta el mar,
donde sus latidos se confundieron
entre espumas blancas de sal.

Se elevaron en altas olas hasta las cimas,
batieron con furia las rocas hasta horadarlas,
para dormir exhaustos sobre la arena
en plácidos ocasos y amaneceres.

El río, el mar, el agua, reflejos de luna
paralelos a su vida, a sus primeros besos,
amanecieron ebrios de promesas
como veleros que surcan las venas.

Danza mística bajo el cielo esplendoroso
entre lluvia de luna dormida,
que se diluye reconfortado
entre el liquido del cual en un otoño
dorado emergió a la vida.

©Roberto Santamaría