martes, 13 de julio de 2010

“Yo, que no sé de música”


Un día cualquiera…, prendió en mí
el sentido vital, la grata emoción,
y al Despertar de mi sordera musical,
sus notas inundaron mis oídos

Yo, que os prometo, no saber de música,
mas hay algo en mí que, quizás, si entiende
pues si no, ¿Cómo se explica los vuelos
que este mi corazón ya emprende?
y está dispuesto a escuchar atento
la turbadora melodía tan afín
cuando me acortaron el aliento
los bellos compases de aquel violín.

¡Sí oír!... Mi aliento se acortó,
la emoción embriagó mis sentidos,
y embrujado me sumergió
en la fuente de aquellos sonidos.
que acunaba con caricias,
y en mixtura de entrega demanda
solicitada, de musicales noticias,
las notas tejía, cual flor en guirnalda.

¡Eran brasas, ascuas de espliego!
ojos cerrados, firme en el fondo,
no se apagara ya ese fuego
cual si fuera, del alma, rescoldo
mas no quiso ver la batuta
que le indicaban los tiempos
como si abandonara la cordura
ella, siguió sus dulces alientos.

Prendió primero en Atacca,
su cuerpo se incendio en el Allegro,
y ardió, cual tea, una estaca,
en aquel Allegro Guerriero.

¡Qué momento excepcional!
¡Sentir, del violín, los respiros!
y el bello poema más musical,
al que prestaron el pié, sus suspiros.


©Roberto Santamaría